Reformas · Barcelona
Nueve páginas: capítulos numerados, partidas con código, mediciones fila a fila con los huecos restados, PEM, gastos generales, beneficio industrial, IVA, forma de pago y firmas. Con tus precios, no con los míos.
Primero aprende cómo presupuestas tú, en una entrevista de una vez. Después le cuentas la obra por el móvil y el documento sale en uno a tres minutos, editable y en PDF.
79 € al mes · Una semana de prueba, sin tarjeta · Se deja cuando quieras
Lo de abajo no es una captura ni un vídeo: son las cifras que salen del motor con una obra de ejemplo, doce capítulos y cincuenta y cuatro partidas medidas.
Esto era un extracto. ¿Ves el documento entero?
Las nueve páginas tal y como las recibe el cliente: mediciones, resumen por capítulos, forma de pago y firmas.
La visita dura media hora. El presupuesto se hace por la noche, en casa, con el Excel del año pasado abierto y buscando qué cobraste en una obra parecida.
Y la obra no se pierde por precio: se pierde el jueves, cuando el cliente ya tiene otros dos encima de la mesa y ha hablado dos veces con el primero que llegó.
Presupuestar no se factura, pero ocupa las noches y los domingos. Y a las once de la noche nadie mide bien.
Los precios viven en tu cabeza y en cuatro hojas sueltas. Dos obras iguales, dos presupuestos distintos.
El cliente pide tres presupuestos. Muchas veces contrata al primero que llega y le explica las cosas.
El contenedor, la protección, las ayudas de albañilería, la limpieza. Aparecen a mitad de obra y salen de tu margen.
Cómo funciona
Tus precios —el alicatado a 45 €/m², la tarima a 28, el baño cerrado a 4.500—, tus condiciones de pago, tus plazos y las partidas que metes siempre en todas las obras.
No te trae una plantilla para que te adaptes a ella: se adapta a la tuya. Si un precio cambia, lo cambias en «Mis precios» y los siguientes ya salen con el nuevo.
Una sola vez
Hablando por el móvil en la escalera o escribiéndolo en el portátil, en español o en catalán. «Piso de 85 en Gràcia, dos baños, cocina nueva, tarima en todo menos baños y cocina, siete puertas.»
Con el dictado, el audio nunca pasa por Wovio: lo transcribe tu propio navegador y a nosotros nos llega solo el texto. Hay también un formulario de datos de la obra, si prefieres rellenar campos.
Dos minutos
Capítulos numerados. Cada partida con su código, su descripción técnica, su unidad, su medición fila a fila, su precio unitario y su importe. Resumen por capítulos con el peso de cada uno. PEM, gastos generales, beneficio industrial, IVA y forma de pago con importes.
Editable línea a línea, con recálculo completo del documento. Y en PDF con número de página, para mandarlo tal cual.
De uno a tres minutos
Lo que importa más que la velocidad
Un presupuesto en dos minutos no sirve de nada si los precios se los ha inventado alguien. Los números los calcula el código, no el modelo: el modelo entiende lo que le cuentas y decide qué partidas lleva la obra, y las cuentas las hace el programa.
Cada precio se busca en este orden, y para cuando encuentra uno:
El que tienes puesto en «Mis precios». Si está, manda sobre todo lo demás.
Reconociendo cómo lo llamas tú: si dices «tarima laminada» y la partida se llama «pavimento laminado», lo encuentra igual.
83 partidas de reforma de Barcelona 2026, sin IVA, en gama básica, media y alta.
Solo si no hay nada de lo anterior. Y va señalada en pantalla para que la mires antes de mandar nada.
Un precio tuyo no cae donde no toca. Para entrar en una partida tiene que llevar la misma unidad, estar en el mismo orden de magnitud que la referencia y llamarse de verdad igual. «Pintura de fachada» no es la pintura de interior. «Inodoro» a secas no es el inodoro suspendido, que cuesta el doble. Y quitar no se cobra a precio de poner: picar un alicatado no vale lo que alicatar.
Si trabajas con precios cerrados por capítulo —«la fontanería, 2.500 €, y ahí me cabe todo»— el capítulo se desglosa igual, partida por partida, y la diferencia se reparte entre las que no llevan precio tuyo. Si el reparto se va demasiado arriba o demasiado abajo, avisa en vez de callarse.
Y encima del presupuesto, lo que ha supuesto:
Revisa esto antes de enviarlo
Una máquina que presupuesta y calla no sirve: acabas revisando línea por línea, y entonces ya lo hacías tú más rápido. Wovio hace lo contrario. En pantalla, además, cada precio lleva su marca —tuyo, de la base o estimado—, y en el PDF que le mandas al cliente esas marcas no aparecen.
Los programas de presupuestos traen una base de precios hecha por otro. Te pasas semanas adaptándola, y al final sigues corrigiendo a mano cada presupuesto porque tú no trabajas así.
Wovio aprende de ti: tus partidas, tus unidades, tus rangos, lo que incluyes en el precio y lo que dejas fuera, si escribes de usted o de tú. Lo que no le hayas contado lo saca de la base de referencia de Barcelona, marcado para que lo revises, y la ajustas de golpe o partida a partida. Tus precios siempre mandan.
Por eso vale igual para una empresa de reformas integrales que para un electricista o un carpintero, sin cambiar una línea del programa.
Incluidas las incómodas, contestadas aquí para no tener que contestarlas por teléfono.
No, y es lo que más trabajo ha costado. Los precios salen, por orden: de los tuyos, de la base de precios de Barcelona 2026, y en último lugar de una estimación. Las estimaciones van marcadas como tal en pantalla, para que las mires antes de mandar nada.
Y todas las cuentas —mediciones, importes, totales de capítulo, PEM, gastos generales, beneficio industrial e IVA— las hace el código, no el modelo de lenguaje. Un modelo no calcula: predice. Te daría un total que parece correcto, y en un presupuesto parecer correcto es el peor resultado posible, porque nadie lo revisa.
Nadie más que tú. No se comparten con otras empresas, no se agregan en una tarifa común y no se venden. La base de datos está en la Unión Europea (Irlanda).
Con el dictado por voz, el audio ni siquiera llega a Wovio: la transcripción la hace tu propio navegador —Google en Chrome, Apple en Safari— y a nosotros nos llega solo el texto. Si dejas de ser cliente y quieres que borremos tu cuenta, se borra.
Para eso está el modo edición. Cambias la medición, el precio o la descripción de cualquier línea y el documento entero se recalcula: importe, total de capítulo, porcentajes del resumen, PEM, gastos generales, beneficio industrial, IVA y total. No tienes que rehacer nada a mano. El presupuesto que sale es un borrador tuyo, no un documento sagrado: lo revisas y lo firmas tú.
Seremos honestos: ninguna empresa lo paga todavía. El producto está terminado y en producción, con presupuestos reales generados de punta a punta, pero no hay nadie pagando.
Si buscas un programa rodado por cientos de empresas, este no lo es. Si te interesa que una herramienta se haga a la medida de cómo presupuestas tú, este es el momento en que eso es posible: ahora mismo cabemos en una llamada.
En que la plantilla no mide. Un Excel te suma lo que le escribas, pero las mediciones las haces tú: los 62 m² de tarima, los 28 m² de alicatado con los huecos restados, los once puntos de luz. Eso es media tarde. Wovio hace la medición, la escribe fila a fila para que se pueda comprobar, y arrastra el cambio a todo el documento cuando tocas algo. Y a diferencia de una plantilla, aprende tus precios en lugar de que los reescribas cada vez.
Contar la obra, unos dos minutos. Generar el documento, entre uno y tres minutos. La primera vez hay que hacer la entrevista de precios, que se hace una sola vez y es lo que hace que todos los presupuestos siguientes salgan con tus números.
No factura. No lleva la gestión de la obra ni el control de costes. No hace certificaciones ni seguimiento de lo ejecutado. No tiene firma digital: las hojas salen con su espacio de firma. No hay aplicación nativa de iPhone ni Android: funciona en el navegador del móvil y del ordenador. Y no es un asesor fiscal: avisa cuando el material puede acercarse al 40 % de la base imponible que condiciona el IVA del 10 %, pero la decisión y la responsabilidad del tipo aplicado son tuyas.
Martín García, de Barcelona, estudiante de FP superior de Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma. Trabajo solo, sin inversores. Atiendo en español y en catalán, y cuando escribes al correo contesto yo. Eso tiene una ventaja y un riesgo, y los dos son evidentes: la ventaja es que si pides un cambio lo hablas conmigo y lo hago; el riesgo es que somos uno. Lo digo antes de que lo preguntes.
Precio
Una semana de prueba, sin tarjeta y sin compromiso. Las primeras empresas que entren mantienen este precio.
Veinte minutos compartiendo pantalla: me cuentas una obra que ya hayas presupuestado y la generamos juntos, para que compares con tu documento. Me interesa más lo que le falte al mío que lo que le sobre.
Escríbeme
martin@wovio.esContesto yo. Dime dos horas que te vengan bien —a primera hora antes de salir a obra, o a partir de las seis— y te mando el enlace.